¿Existe nuestro destino?
Tal vez exista en momentos que parece estar presente, en el causa y efecto, en el «karma», en el «todo se regresa», en los actos propios buenos y malos, en la sangre, en los acontecimientos, en nuestras raíces, en nuestra tierra, en el universo, en nuestros sueños más ocultos, en nuestro inconsciente, escrito en ese libro que persigues por las noches, en la historia, en esa carta inmensa de recuerdos, en la música que escuchas, en ese pasillo de otoño, en la arquitectura modernista…

Existe en el sonido de las hojas de los árboles, en esa caminata de cada tarde pensando en el mañana o en las tareas pendientes, en la servilleta con el mensaje de cariño o con la promesa de amor eterno fallido, en el aire que arroya la plaza de tu ciudad, en las nostalgias se encuentra la autenticidad de ese misterioso destino…Y ¿Por qué?, por que es ahí donde el hombre cree que puede cambiar su futuro, dejar atrás su vida pasada y renovarla.
Al entrar a un lugar hermoso después de una larga caminata bajo los rayos del sol, tal vez exista ese destino en las personas que comen en solitario en cada restaurante, en esas miradas que esperan mientras beben una copa de vino o agua con sus manos en sudor, en el jarrón con flores, flores que jamás recibió aquella mujer tímida y nerviosa en aquel café, y que solo observó a la gente en cada sitio de frecuencia, su acongojo por creer que su destino se encuentra en algún platillo costoso de todas las mañanas, la verdad de nuestro destino al usar cubiertos apropiadamente y aparentar que no quisieras comer con solo tus manos y dedos.
Probablemente se situé en algún rincón de aquella ciudad enorme, llena de museos majestuosos, en aquellas calles llenas de gente y ruido, en aquel apretón de manos con esa persona «especial» mientras corrían de los autos, en aquel hotel de cinco estrellas en donde te hospedabas y llegabas a recargar energías o en aquel lugar extraño que encontraste en el camino y pasaste una noche de fatiga por los ruidos, en aquel día que tuviste mucha sed y hambre o en aquel día que te sobro comida después de pedir la cuenta, en aquel día triste, en aquel día feliz.

No nos preocupemos…
El destino quizás sea eso que jamás sabremos (ese es su significado), es aquello incierto pero que podemos guiar y dirigir a lo que deseamos en nuestros años contiguos, aprender a enfocar todo lo bueno de nuestra esencia para combatir los infortunios de nuestro hado.
































