Nada cambia…como la ley de la energía; solo se transforma.
Volver a casa en ocasiones me genera interrogantes, es duro encontrarse con otra realidad, eres tù quièn se fue, la ciudad se quedò con su gente, con sus calles, sus recuerdos, la casa de tu infancia tiene la misma aura, pero tu habitación ya no es tu habitación, tu aroma ya no se percibe, las paredes te parecen nuevas, tus cajones contienen cosas de alguien màs, y las plàticas parecen silenciosas…
Es emocionante volver a casa la #1 todo se ve igual pero cuando adentras nada se parece, tus amigos parecen muebles viejos con poca ilusión, las personas conocidas ya no te saludan, tienes que volver a mencionar tu nombre, a que te dedicas, que ha pasado en tu vida…
La gente te contesta: Nada extraordinario, trabajar, estudiar, estar en mi casa (admiro sus sinceridad). Mientras tanto yo no tengo el privilegio de resumir tan increíblemente mi vida cuando es una sopa de letras en constante cambio y orden.
En camino a casa imagino ver nuevas novedades buenas y me surge ilusión poder disfrutar cada momento en mi estancia por la ciudad.
Al final, cuando termina el tiempo y la partida se aproxima siempre me voy con una sonrisa (voy por màs aventuras).
Rara vez sè como es ser la persona que se queda: Desesperación, suspiros, nostalgia, lágrimas, volver a casa después de la despedida, y sobre todo saber/aprender a esperar.
La Familia: Ella te ve igual (como un@ niñ@) te tratan como el novato que aparentas.
Solo deseo que cada vez que tenga la oportunidad de volver me encuentre con unos brazos abiertos llenos de afecto, calor y cariño.
Tal vez todos esos amigos y personas del pasado se hayan quedado ahì, los momentos vividos en la memoria solo para recordar, los sitios no seràn los mismos aunque no puedan trajinar, la familia crecerà y moldeara, la casa se volverà a pintar, las ventanas cambiaràn de llave, y tù necesitaràs cambiar tu forma de vivir y volver por cada ocasiòn que te encuentres por la ciudad.




